El Kunsthistorisches Museum de Viena es uno de los museos de arte más importantes y prestigiosos del mundo. Fue inaugurado en 1891 por el emperador Francisco José I con el objetivo de dar una sede monumental y pública a las vastas colecciones imperiales de los Habsburgo, una dinastía que durante siglos acumuló obras de arte procedentes de toda Europa gracias a su poder político, su mecenazgo cultural y sus alianzas dinásticas.

El museo, un edificio diseñado por los arquitectos Gottfried Semper y Carl Hasenauer en un estilo neorrenacentista, y que forma pareja con el Museo de Historia Natural, está custodian por el la monumental Maria-Theresien-Platz, una plaza simbólica dedicada a la emperatriz María Teresa, destaca por su imponente arquitectura.

Nada más entrar nos encontramos con una espectacular escalinata decorada con columnas, mármoles policromados y pinturas alegóricas, entre las que se halla una serie de murales realizados por Gustav Klimt y su hermano Ernst durante sus primeros años como artistas. La gran cúpula central y las salas ornamentadas dan la sensación de estar entrando en un palacio dedicado al arte, coherente con su origen imperial.

En cuanto a su colección, el Kunsthistorisches Museum alberga principalmente tres grandes conjuntos: la Pinacoteca, la Colección de Antigüedades y la Kunstkammer o cámara de maravillas. La Pinacoteca es especialmente famosa por sus obras maestras del Renacimiento y el Barroco europeo. Allí se encuentran algunos de los cuadros más relevantes de artistas como Pieter Bruegel el Viejo, entre ellos Los cazadores en la nieve o La torre de Babel; también obras de Rembrandt, Caravaggio, Rubens, Tintoretto, Tiziano, Velázquez y Vermeer. La colección de pintura de Bruegel es la más grande del mundo, elemento que convierte al museo en un punto de referencia para el estudio del arte flamenco.

La Colección de Antigüedades incluye piezas procedentes del Antiguo Egipto, Grecia y Roma, destacando esculturas, sarcófagos, joyería y objetos rituales. Estas obras permiten entender cómo la cultura clásica influyó en la formación estética de Europa y cómo la casa de los Habsburgo invirtió en conservar el legado de civilizaciones antiguas.

Por otro lado, la Kunstkammer, reabierta en 2013 tras una profunda restauración, es uno de los tesoros más singulares del museo. Presenta objetos de lujo, curiosidades científicas, obras de orfebrería, relojes, autómatas y esculturas en materiales exóticos. Entre sus piezas más famosas destaca el “Salero de Benvenuto Cellini”, una obra maestra del manierismo del siglo XVI hecha de oro y esmalte, considerada una de las joyas absolutas del arte europeo.

En su conjunto, el Kunsthistorisches Museum no solo conserva arte, sino que narra la historia del coleccionismo imperial y el papel de Austria como centro cultural en Europa. Visitarlo es recorrer siglos de creatividad humana y comprender cómo el poder y la estética se entrelazaron en la historia de los Habsburgo.

Desde luego es el museo preferido de Austria y en sus cuenta 1000 historias a través de sus obras.

Aquí te dejamos más información

Moda para el escenario, Showbiz Made in Vienna, Nuda Veritas, From Real Life into the World of Art son solo algunas de las muchas exposiciones que se pueden visitar.

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Una joya ubicado en el Tirol austriaco donde una sala entera, "la sala española", cautiva al visitante con su belleza arquitectónica.

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Markus Kustatscher
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